UN ALMA ALTERNA
- 22 mar 2016
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El ser humano es un ser que no es en su plenitud, es un ser reprimido, no solo por la carne sino por sus propias represiones subjetivas, la verdadera lucha de los seres humanos no es contra otros seres humanos, sino contra sí mismos, cada uno se convierte poco a poco, en su desarrollo en la vida, en su propio enemigo y esta lucha no se da en un ring de combate sino en sí mismos, sin embargo a veces pareciera que esa lucha no es en pro de su libertad, pareciera que ésta fuera para que, aunque su mundo quisiera hacerlo libre, se reprima cada vez más, la razón de eso puede ser por la ambigüedad en su subjetividad.
Freud basándose en la obra de Le Bon, muestra cómo la singularidad del sujeto se sumerge y confunde en la universalidad de las masas, este acontecimiento muestra una faceta de la lucha del ser humano, lo que se espera lógicamente es que en su conflicto interno el hombre busque su libertad, pero su subjetividad confusa y ambigua lo puede llevar en muchos momentos por senderos aberrantes, igual que como podría suceder en su búsqueda por la felicidad. La razón de ser de este conflicto se puede abstraer de las observaciones del comportamiento humano, especialmente cuando busca su universalidad en las masas, como un descontento e inconformidad con su propia esencia, con lo que es, o incluso miedo a descubrirse. Así fácilmente se identifica con sus semejantes en varios sentidos y pretende dejar de ser lo que es, perdiendo su individualidad y singularidad, sumiéndose en masas de su misma especie como en busca de un alma alterna que le permita actuar y exteriorizarse en el mundo como un ser diferente de una forma que jamás podría quedándose ensimismado, es este el error que reside en su concepción de libertad y en su búsqueda por el camino equivocado, lo que lo hace precisamente reprimirse y lo lleva justamente a ser libre en medio de la masa a costa de convertirse en algo que no es y entonces hace libre a un desconocido, pretende hacer libre a algo que ya ha dejado de ser lo que es. Si bien el individuo puede expresar lo que es como ser singular en medio de la masa, el ser humano no solo es contingente, no es un ser determinado aquí y ahora, sino un ser cambiante, pero esto, aunque hace parte de lo que es, no es su esencia, es solo una característica de su ser y al sumirse en la masa está apelando a un alma alternativa, a fusionarse y desvanecerse en un alma universal que aunque de su misma naturaleza, no contiene su esencia particular y diferenciada. Es su forma de expresar su cobardía frente a su encuentro consigo mismo y la impotencia contra la realidad de su propia existencia.
Una vez cambiada su subjetividad en la masa, cambia su voluntad y por tanto a su mundo circundante que es afectado por sus actos, provocando que otros individuos particulares entren en oposición con su voluntad ahora universal o se familiaricen con ella y se adhieran a la masa. Pero solo cuando el hombre se ha encontrado consigo mismo y halla su libertad dentro de sí, es posible que tome la decisión de formar parte de una masa con una filosofía afín donde no nade en contra de la corriente de su ser, su subjetividad y su propia voluntad, así expresará su particularidad y diferencia dentro de la masa, pues solo tendrá en común con ella una filosofía. Esto abre posibilidades hacia nuevos horizontes, como la creación, y transforma a su mundo en el creado por sí mismo, o tal vez un mundo totalmente diferente del que pertenece, uno donde él es dios.
bibliografia: "Psicologia de las masas" Sigmund Freud.


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